El mejor regalo que tú puedes hacerte, es sanar tus dolores, rencores  y  resentimientos a través del amor. Cuando perdonas, desde el corazón, te llenas de esa poderosa energía, la energía del amor; encuentras la paz interior y te liberas de las ataduras que has llevado contigo a todas partes, limitando tu crecimiento personal, tu bienestar y tu prosperidad.  Debemos vivir en el amor, en plenitud, en gratitud y en abundancia.

Perdonar no es olvidar, es dejar atrás esa carga de rencor, de amargura, de miedo y resentimiento. No seamos como El Quijote, librando batallas imaginarias contra los molinos de viento, enemigos invisibles que avanzan contra tu ser, contra tu bienestar y contra tu propia realización, porque tú lo permites.

Sana, libera tu alma, perdónate a ti mismo; en ese dialogo interior siempre asumimos algo de culpa, (por haber estado allí, por haberlo permitido, por haber sido ingenuo o haber creído), Aprende a amarte más, a juzgarte menos y a valorarte como el hijo/hija de Dios que eres.  Apuéstale al amor divino al amor incondicional, vive en el presente, en plenitud y alcanza tu paz interior